Personaje Azul (02/03/09)
Personaje Azul me mira y se ríe. Da vueltas y más vueltas hasta embarrarse todo. Personaje Azul levanta el puño en alto y lo deja caer como en una suave brisa de otoño. Entonces cae de nuevo y se golpea, para seguir escribiendo sobre las páginas de un cuaderno amarillo.
Personaje Azul sube, baja y sube de nuevo, y se mantiene en lo alto. Desde allí se da cuenta de que un Idiota lo está mirando. Fijos sus ojos en el cuerpo del frágil personaje, Personaje Azul baja. No quiere ser el dueño del espectáculo. El Idiota sonríe y cree entender, entonces aplaude hacia un público inexistente, comprobándose así lo inútil de su existencia. Personaje Azul se aleja y se esconde. Forma figuras concéntricas y vuelve a aparecer. Personaje Azul se muerde los labios y su piel de celofán azul se disuelve entre finos granos de sal.
Personaje Azul quiere llorar. Se retuerce y se retuerce hasta achatarse todo. Ahora es un barco que navega en línea recta y baja para izar las velas. Ahora se cree un pirata y arma figuras con un poco de su cabello. Aquellos nuevos personajes comienzan a reproducirse por toda la escena: llenan las páginas de un corazón frío y llenan, venas y arterias, de tinta china. Personaje Azul esconde en el fondo del barco un pequeño tesoro que siempre le dará algo de vida: una lapicera.
Entonces llega un Ciego que se para a escuchar el murmullo de Personaje Azul. El ritmo es fuerte y pesado al comienzo, como el paso de un elefante o el mugir de mil vacas marchando sobre la ruta. Sólo hay pequeños momentos para respirar. Entonces el desgarrador sonido de un rayo que cae sobre la cáscara de una manzana resbala y comienza a desbordar los oídos del Ciego, y un golpe sordo como en una procesión de soldados rusos que marchan hacia el casco histórico da paso al nacimiento de un Personaje Azul. Primero la cabeza, redonda como un bollo de pan y tierna como una oveja a punto de nacer. Luego el cuerpo de papel mojado y después las extremidades. Ese es quizá el momento más difícil de escuchar (y no cualquiera llega a tan baja frecuencia): diminutos pelos comienzan a brotar de los brazos y grandes telarañas salen de sus piernas. El Idiota sonríe y empieza a dar vueltas; su corazón no entiende y su mente se nubla. El Idiota está furioso y desata su furia contra el inocente Personaje Azul, quien escapa entre lomos de eses y puntas de íes. Atrás lo siguen sus camaradas, personajes que se suman a la inmediata travesía, en un barco de piratas que da vuelta cada hoja en blanco dejando su marca de agua.
Ganarse el odio de un Personaje Azul no es poca cosa. Dicen que uno comienza a tener pesadillas y sueña que está en un departamento con amigos, donde la luz se apaga y los rostros que lo rodean empiezan a cambiar de color y se deforman. Una luz interior parece brotar de ellos. No son ya pequeños cráneos con miembros sensitivos y funcionales; lo único que se puede ver son letras de distintas formas y colores. La persona recibe fuertes estímulos en su mente mientras duerme y el dolor que se siente es como arrojar mil disparos hacia una pierna enyesada. Entonces surge el climax y la gente de ensueño comienza a bailar alrededor del pobre hombre. Luego lo despedazan y se bañan en sangre; comen sus restos para luego vomitarlos y llenar el recinto de un suave aroma azul. Del vómito saldrán miles de personajes azules y entonces las pesadillas se volverán reales.
Dicen que todos tenemos un Personaje Azul adentro nuestro. Aquel se pasea de hombro a hombro, de mano en mano. Clava sus garras de araña en alguna mujer de pelo corto, y llega al éxtasis mientras canta una canción llena de ruidos, de pop, de rock y samples. Nuestro Personaje Azul se alimenta de la sangre del huésped, y sus pequeñas células como trazos desesperados cambian el color rojo por un tono frío pero inquietante: un color azul profundo. Dicen también que algunos han visto personajes azules de color rojo o verde. Los que se visten de negro son los que más miedo dan, pues nunca se sabe qué es lo que piensan o lo que sienten. Su vida se vive en silencio, como las vigas que sostienen altos edificios de cristal. Viven en un clima de tensión y represión.
Entonces el Ciego aplaude también y baila con el Idiota, dando vueltas, formando círculos donde la belleza se desploma y el canto de un pájaro se pierde en la niebla. Personaje Azul ya está cansado, y el colectivo está llegando a la última parada. El Idiota cae y se golpea en la frente. El Ciego intenta decir algo, murmurando frases sin sentido que acaban desechadas entre la basura de alguna fábrica alienada. Entonces el ciego comienza a llorar. No lo ve, pero lo oye. Personaje Azul se apaga.
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